#RecetaSanValentin

Te presentamos uno de los platos especialmente pensado para sorprender el paladar de los enamorados y celebrar este 14 de febrero #DíaDeLosEnamorados at Rëd Resto & Lounge:

Mousse de queso gorgonzola, praliné de nueces, toast de focaccia, macedonia de peras y mango, con reducción grand marnier

Mousse de queso gorgonzola

Para la mousse de gorgonzola:

Ingredientes:

  •  Queso Gorgonzola                           50 gr
  • Queso Mascarpone                          100 gr
  • Queso Philadelphia                          150 gr
  • Aceite de oliva extra virgen           10 gr
  • Sal fina                                               3 gr
  • Pimienta blanca                                c/n
  • Gelatina sin sabor                             3 gr

Procedimiento:

Verter los quesos en una procesadora de alimentos, una vez homogeneizada la mezcla, reservar.

Para  hidratar la gelatina, colocar el polvo en un recipiente (idealmente apto para el microondas), añadirle cinco veces su volumen de agua fría, calentar 15 segundos a máxima potencia, evitando que la preparación se caliente demasiado.

Una vez realizado el paso anterior incorporar la gelatina ya hidratada a la mezcla de quesos, agregar también, la sal, la pimienta y el aceite de oliva, llevar a frío para lograr la correcta consistencia.

Por último realizar quenelles y finalmente pasarlas por el praliné molido.

Para el praliné:

Ingredientes:

  • Nueces Mariposas
  • Azúcar impalpable
  • Aceite para freír
  • Sal fina

Procedimiento:

En una olla con agua hirviendo, colocar las nueces por espacio de dos minutos, retirar y colocar en una placa para que bajen de temperatura, espolvorealas con bastante azúcar impalpable, esto les creará una capa en el exterior que luego se caramelizará.

Colocar aceite para freír en un recipiente, una vez caliente incorporar las nueces y dejarlas hasta que estén bien doradas, retirar y colocarles sal fina, esto hará que realce todo su sabor.

Resevas: red@hotelmadero.com – 5776 7676

Enjoy!

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San Valentin at Hotel Madero

San ValentinEl Día de San Valentín se disfruta y comparte en el Hotel Madero y en rëd resto & lounge

Llega San Valentín, la celebración del amor y el disfrute en pareja. Para esta fecha tan especial HOTEL MADERO trae diferentes propuestas que van desde veladas románticas, cenas íntimas y tardes de relax total. ¡Todo listo para sorprender!

En rëd resto & lounge, un menú especialmente creado para la ocasión, diversos productos pensados para sorprender el paladar de los enamorados, se unen para  hacer de San Valentín una noche única.

Amuse Bouche

Pulpo al pimentón de Murcia, con papas confitadas al alioli

Entrada paso 1

Mousse de queso gorgonzola, praliné de nueces, toast de focaccia, chutney de peras y mango, y reducción de grand marnier

Entrada paso 2

 Dúo de carpaccio de atún rojo y salmón rosado, coulis de pimientos verdes y amarillos con vinagreta a la ancien

Plato Principal

 Risotto al azafrán, langostinos al lemongrass y mini darne de salmón rosado

o

 Rack de cordero a la manteca de hierbas sobre papa ecrassé, espárragos en cintura de panceta

Pre postre

Bombón de maracuyá

Postre

 Yin y Yan (mousse de chocolate blanco y naranjas/mousse de choco negro y lima)

 Junto a los vinos Encuentro de Rutini Wines, menú de 6 pasos con maridaje $ 445 por persona.

Reservas: 5776-7676 –  red@hotelmadero.com

Para aquellos que desean celebrar con una propuesta más integral, el Hotel Madero creo un pack de alojamiento para poder elegir entre las noches del viernes 14, sábado 15 y domingo 16 de febrero. Una noche de relax ideal para compartir con ese alguien especial.

Sparkling night                               

Noche alojamiento para dos personas en habitación Superior

Desayuno buffet en rëd resto & lounge

Botella de espumante en la habitación + chocolates

Acceso a Madero Spa

Check in 14hs y late check out 16hs

AR $1313 + IVA

Abonando la segunda noche a USD207 + IVA, habrá un beneficio adicional de 2 masajes de `25 min

RESERVAS:  5776-7700 – reservas@hotelmadero.com

¡Hacé click acá y reservá Online!

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Welcome Mr. Charming, por Madre Hotelera

brindisA usted me dirijo hoy, 2013 intenso, retórico, implacable.  De personalidad fuerte, por llamarlo de alguna forma, para saludarlo en estos últimos días que le quedan ejerciendo su carácter tan distintivo.

Sabrá que de este lado, quien le escribe es una mujer que le ha dado una cálida bienvenida allá por el mes de Enero, ¿me recuerda?…quisiera creer que sí, aunque claro, habrá visto tantas caras alrededor del mundo, que sería muy egocéntrico de mi parte pensar que registra alguno de mis rulos.

Yo sí lo he tenido bien presente en estos doce meses, hasta me animé a personificarlo, crearle una cara y un singular estilo. ¿Le da intriga?…Le cuento, pero prométame que no se va a enojar. Se parece usted al maestro Pai Mei de Kill Bill, pero en mi versión imaginaria lo puse más latino, incapaz de matar una mosca, aunque no por eso menos sabio ni malhumorado. Como una Beatrix Kiddo bastante más baja, lo he visto empeñado en que sus seguidores se sacrificaran lo suficiente para crecer en todo sentido, y sepa maestro, que a pesar de sus malos modos, me veo en la obligación de agradecerle en esta símil entrega de diplomas pre navideña.

Reconozco que ha sido lo suficientemente ingenioso para llegar a que hoy sólo le dedique un “gracias”, pudiendo prescindir sus gastados oídos de mi balance anual. El motivo del cambio es que su entrenamiento ha modificado mi modus operandi. Ya no ando por la vida corriendo para llegar a esta época lo más entera posible, como si tuviese que entregar la tesis anual, sino que estoy convertida en una suma de pequeños balances mensuales, hasta quincenales me atrevería a decir. Digamos que gracias a usted conocí esto del amor fati, y si bien del universo de situaciones que me ha regalado, no he amado a todas, desarrollé una suerte de aceptación valiente de los hechos, utilizando a pleno todos mis recursos, administrándolos de la forma que mejor me ha salido (y no se le ocurra mostrarme el boletín con mis notas,  porque yo estoy muy conforme con mi desempeño).

Podría calificarlo con una ambigua palabra que amo de mi hija, por su inocencia y porque hace un año que la dice y continúa sin definirla por completo. Según su vocabulario, usted ha sido “Difácil” para mi escala. Repito, para mis parámetros. Ya sabe que no soy tan ciega como para quejarme frente a otras realidades. Estoy entera, tengo salud, amor, la familia que soñé, amigos, trabajo y una cabeza que funciona. Sólo que usted ha venido bastante cargado (la parte difícil), y en mis largas horas tratando de descifrarlo, he podido con sus batallas (la parte –hoy- fácil).

Con lo cual, sintiéndome algo más grande, y con la sensación de haberme ganado cierto derecho a los buenos deseos, le solicito que cuando haga el hand over con su colega el 2014, le transmita mi siguiente lista de pedidos navideños:

         Quiero un verano con calor tropical en la playa y 23 grados constantes en la ciudad                                                      – con luz y agua en todas las casas –

Ok, arranquemos de nuevo.

Quiero luz para todo el año, de la real necesaria, y de la simbólica para almas un tanto oscuras, para situaciones difíciles que no encuentran salida, para mantener siempre la esperanza.

Quiero un Enero con nuevos sueños cumplidos de aquellos que nunca vieron el mar, un Febrero invadido por un San Valentín que revalorice las uniones, que lave la cara despabilando indecisos, que pique a los dormidos, que inyecte una cuotita extra de tolerancia y ojos nuevos cuando el amor tienda a desmoronarse.

Quiero un Marzo con aulas llenas, quizás con lápices gastados, pero presentes. Con cabecitas que se sientan importantes, que puedan tejer un año cumplido de estudio y elijan con ganas volver al siguiente.

Quiero un Abril sin vendavales. Quiero un año ya activo a esa altura, con proyectos vivos, con iniciativas colectivas, con ganas de mejorar el escenario, de lo general a lo particular.

Quiero que cuando el frío empiece a apremiar, les llegue una taza de algo caliente a todo aquel que lo necesite. Que sigamos distinguiéndonos por la solidaridad espontánea y por no dudar un minuto en dar una mano a los que menos tienen.

Quiero una primavera en la que se abran capullos y también cabezas, que los brazos se levanten como para querer tocar el sol, que se recarguen las sonrisas, que se baraje para dar de nuevo si la situación amerita.

Quiero un futuro verano sin hartazgos, con un cansancio natural para esa instancia, pero livianos por haber hablado todo, por haber peleado, haber caído, por haberse levantado las veces que usted, provisorio Mr. Charming 2014, haya puesto alguna piedra en el zapato. Quiero seguir construyendo herramientas para batallar cuando sea necesario.

Y quiero amor, sí, siempre quiero salud y amor, los 365 días. Una glotonería lo mío.

Sé que el universo no será el responsable de conceder estos deseos, ni el éter, ni el genio de la lámpara, con lo cual mientras tenga la dicha de seguir por acá jugando, prometo continuar siendo una buena alumna, que rezonga pero aprende, que entiende la posibilidad de cumplirlos por cuenta propia, y que reconoce y agradece por el mejor deseo concedido: estar acá y despierta.

Ahora 2013, dejaré las formalidades de lado para tutearte y pedirte un último favor: voy a dejar abierta mi lista para que un elenco bastante heterogéneo de lectores la siga enriqueciendo desde hoy al 31/12. Te encargo que puedas transmitirla con sabiduría y calma, a tu guapo sucesor.

Me despido atentamente, Pai Mei latino y ya algo despeinado…. Gracias por hacerme entender las buenas lecciones, aún habiéndolas tenido que leer en la cima de la montaña rusa. Buen umbral el tuyo, particular, pero buen umbral al fin.

Que termines bien tu ciclo,

Madre Hotelera

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Christmas at Hotel Madero

Una noche para compartir en familia y en un ambiente diferente. Para esta noche la propuesta es un menú buffet acompañado de los vinos Rutini de Bodega La Rural. Regalos para los más chiquitos y sorteos para los adultos.

La propuesta comienza con un Buffet de entradas que invita a deleitarse con un recorrido por los sabores de nuestra tierra, propuestas de mar en distintas expresiones, las mejores combinaciones en variedad de frescas ensaladas gourmet, exquisitos carpaccios, patés y mucho más.

Como protagonistas de la noche, llegan los Principales con su gran variedad de opciones, dentro de las que se podrá contar con salmón rosado, cordero, pavita y lomo acompañados por exquisitas guarniciones con toques de morillas, castañas y trufa negra.

Para concluir, nuestra clásica mesa dulce navideña en donde nuestro panadero se luce con variedades de pan dulce casero y turrones artesanales. No puede faltar la mejor repostería: cheese cake, triffles, lemon pie, argentino, tarteletas de fruta, rogeles.

Christmas at Hotel Madero

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La clave, por Madre Hotelera

love-and-music1Hoy, 22 de Noviembre de 2013, quiero agradecerle en donde quiera que esté pululando, al primer habitante de esta tierra que decidió imitar los sonidos de la naturaleza con su propia voz o creando un instrumento para tal fin.

A sus amigos, que significaron a la música y al movimiento como ritos de vida y muerte, ante la quietud y el silencio, algo conceptualmente brillante a mi humilde entender. Sensación extraña esta de compararme con un alma desprolija, -aunque no menos sensible – que vivió 50 mil años antes de Cristo. Será que la música no entiende de tiempos, sólo de placeres y conexiones.

Musa inspiradora, protagonista o consecuencia, diva absoluta en donde se haga presente. Cambia el humor, su poesía es refugio y libertad al mismo tiempo. Compañera fiel y eterna, ella cura, sana, suaviza, da ese toque final cuando de  emociones se trata.

Ninguna escena sería igual sin su presencia. El beso bajo la lluvia en The Notebook, la pluma al viento en Forrest Gump, la intensa gala lírica íntegra en El Padrino III, o Tarantino y Woody Allen de principio a fin. Podría seguir toda la tarde rememorando fragmentos que sin acordes de apoyo, serían quizás para el olvido.

Mis escenas más bellas de la vida real, vuelven en el recuerdo siempre con una melodía de fondo, como marca de agua, simplemente la traigo y la boca se abre sola para empezar a tararear. Es inconsciente, es sentimiento en el estado más básico.

Una melodía y un recuerdo atrás. Sonrío y me enternezco al recordar los violines en Pompa y Circunstancia de mi casamiento, y sin titubear cantaría ya mismo aquellas estrofas que sonaban de fondo cuando mis hijos nacieron y taparon espontáneamente con su llanto ensordecedor.

No la toco, aunque he probado, no la canto bien, aunque bajo la ducha intente. Mi idilio con ella pasa a través del cuerpo, baila en mí, caprichosa, como quiere, bien o mal, como mejor se sienta.

Por todo esto y mucho más, hoy le digo a usted, amiga incondicional en pesares y alegrías, versátil compañera de ruta, que tenga un feliz día, nunca me abandone, yo siempre estaré ahí para escucharla.

Madre Hotelera

 

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Edición Limitada, por Madre Hotelera


bibliotecaLuces cálidas, belleza, silencio. Ángeles tallados en palcos y balcones, un telón que invita a quedarse, y un ambiente difícil de igualar. Así se siente la declarada segunda librería más linda del mundo, un tesoro de Buenos Aires que funciona en carácter de oasis a metros de los bocinazos de Santa Fe y Callao, en el ex Teatro Grand Splendid.
La imagen es imponente y disparadora en sí misma, quizás hasta genere que se diluya el motivo por el cual uno eligió entrar.

Contemplando esa inmensidad, fui víctima como tantas otras veces de mi amado –aunque no menos reflexivo-, efecto multiplicador. Mirando los estantes trataba de acertar la cantidad de libros que encontraría sumando niveles, pisos y depósitos. Pensaba en los infinitos cuentos narrados presentes bajo el mismo techo, y las historias detrás de cada ejemplar. La travesía del escritor para hacer llegar sus palabras al mundo, los borradores que quedaron en el cesto de basura, las anécdotas que no fueron. Armé hasta su espacio inspirador, sus lugares comunes, su expresión en las manos tratando de crear nuevas palabras para expresarse plenamente.

Se quedaron mis pies, pero yo me fui de ahí, me perdí en el espacio. Corrí el foco para sumergirme en un mar con cientos de historias, quizás exquisitamente entrelazadas entre sí. Reemplacé ese sinfín de ejemplares colocando personas reales en vez de hojas llenas de palabras. Vi batallas de los antepasados, vi futuro, vi arte, vi de todo.

Pensé entonces que si Dios tuviese una librería sería exactamente así, con un ejemplar exclusivo para cada uno, y nuestra historia narrada como un perfecto cuento de principio a fin. Claro que a la librería celestial debería agregarle varios metros cuadrados para exhibir 7000 millones de biografías, tantas como personas habitan esta tierra, todas con un coautor común al que decidí llamar Héctor Destino.

Artífices de nuestra propia historia, estos libros activos hasta el fin, irán pisando con realidades las páginas escritas por un políglota y creativo Héctor (que esperemos se comporte medianamente bien).

Cuando pensé en mi libro, lo más difícil fue la elección del título. No imagino un sólo rótulo para significar mi vida, excluyendo por supuesto el temita comercial, ya que no necesito que tenga ‘gancho’, esto es pura realidad.

¿Y el diseño? Tapa dura, tapa blanda… ¿Largo y detallado o corto e intenso? Tendría capítulos por décadas, por amores, por desencuentros, por alegrías, por tristezas, por proyectos… Difícil organizarlo. Difícil imaginarme representada en un libro, hagan el ejercicio sino y comprueben que repetirlo mañana, les dará un resultado totalmente distinto. Con cada punto de inflexión, con cada momento bisagra, querrán cambiarle el nombre, el tamaño, absolutamente todo.

La librería celestial puedo imaginarla, armar sectores por continentes, ponerle colores a cada país, jugar un rato largo. Pero ¿podría recorrerla? ¿Quién tiene las agallas para espiar su propio libro, o el de nuestros seres queridos? ¿Quién se anima a leer los últimos párrafos?

Me imagino un jovencito de 22 años subiendo a visitarla, abrir al azar página 2559: “Mi etapa como Presidente de la Nación”. ¡Héctor vení para acá!

“El día que recibí mi tercer Oscar, olvidé el discurso en el baño”, mientras catorce horas de su día las pasa en un estudio de diseño con dos amigos y mucha garra.

“Cuando llegamos con los sextillizos a casa, nuestra vida cambió por completo”, atravesando penosos domingos solitarios frente al televisor con un cuarto de helado en la mano.

“Mi cadena de puestos de flores en Paris”, “Los 3600 chicos que se alimentan en mis comedores solidarios”, “El día que me llamaron para darme el Nóbel de la Paz”.

Habrá fallo dividido, algunos inseguros huirán despavoridos, muertos de miedo, y otros con sabia calma tratarán de organizar la cabeza para llegar enteros a esa página. En definitiva quienes han vivido esas frases, seguramente no se proyectaban con esa realidad una década atrás.

Mientras escribo revivo una tarde de marzo del ’98 en una esquina porteña bajo el diluvio, con la confesión de un amigo sin pareja estable y sin rumbo, diciéndome que él no había nacido para ser mensajero y pasar el día entero arriba de una moto arriesgando su vida por trámites ajenos. ¿Quieren saber qué pasó 500 páginas después? El 2008 lo encontró a más de 10 mil kilómetros de aquella esquina, casado, con dos hijos, dominando otro idioma, recibido de ingeniero, haciendo trabajos para la NASA. ¿Y si era él el que espiaba su ejemplar? Nunca hubiese dado crédito a aquella realidad que Héctor proyectó, y que él supo abrazar con un coraje impensado.

Si me tocara escribir su libro “De la moto a la NASA”, resaltaría decenas de virtudes que él no llega a ver y para mi resultan elogiables. Diferencias entre una autobiografía y una biografía. Vivir o verlo desde afuera. Aprender del otro, mostrarle lo que no ve, lo que no puede llegar a ver empantanado y nosotros visualizamos tan claramente.

Somos 7000 millones de motorcitos con cualidades especiales y una fuerza que probablemente no dimensionemos. Bien adentro está, hay que saber encontrarla y materializarla, no descansar en las predicciones de Héctor – que tampoco tiene la verdad absoluta-.  Tenemos el poder para redactar finales alternativos, como en aquellos libros que leíamos de niños “Elige tu propia aventura”.

Mi aventura mental termina acá. Viajé, morí, resucité, volví a la realidad, vi mucho, jugué un buen rato entre lo palpable y lo lejano (nunca imposible) ¿Acaso esta bella librería real no está llena de historias de vida absolutamente fantásticas y verídicas?

Por lo pronto pueden ir bocetando su ejemplar, quizás en unos años los encuentre en un exhibidor y su historia de vida resulte un oasis en pleno Santa Fe y Callao….¡Héctooooor!

Madre Hotelera

 

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“MAMA”, por Madre Hotelera

mamáPara comenzar el encuentro de hoy, me veo en la obligación de abrirme y compartirles una práctica algo particular que ejerzo desde pequeña: me gusta armar cabezas. No se asusten, no tengo un laboratorio, sólo son imaginarias, y si se trata de las concretas que conozco bien, hasta me animo a diseñarlas e iluminar sus distintos rincones.

Mi versión personal de la cabeza de una mujer, la pinto como un universo infinito de colores y aromas. De amores y espejos inesperados, que ante los cientos de vaivenes diarios, a veces se manifiesta con la opción correcta, y otras tantas lo hace aferrándose a las costuras desprolijas, las del revés de una trama ultra resistente e impecable.

Poco predecible dicen por ahí, yo prefiero calificarla como sorprendente. Nunca se sabe qué puede devolvernos un techo femenino pleno o conflictuado. Frente al paredón, todos los dedos acusadores apuntan directamente al matrimonio Hormonas-Neurosis, ese que se dedica a hacer dulce artesanal con nosotras. El mismo que nos lleva a sonrojarnos por un piropo, y al día siguiente interpretarlo como una completa ofensa.

Ni locas ni bipolares. Absolutamente versátiles diría, mirando siempre a través de un cristal diferente.

Como portadora activa, por supuesto que el matrimonio también me afecta, así es como días atrás con la llamada de un amigo entrañable radicado en el exterior, todo el complejo circuito entró en acción. Luego de hablar y reírnos largo rato, llegó el disparador:

 “Te veo bien, estás linda, pero estás cambiada, no sé…. Estás muy mamá”

Silencio. Sonreí (lo supo, me conoce). Abrí mucho los ojos (se está enterando ahora). El inconsciente automáticamente me levantó de la silla para llevarme frente al espejo más cercano y así seguir charlando, mientras justificaba su apreciación.

Estirando mis rulos con una mano le explicaba lo que el embarazo había hecho con mi pelo, mientras con la otra probaba levantarme los párpados a los que les han robado mil horas de sueño reparador. Me acercaba al espejo, evaluando unas marcadas líneas de expresión que sonreía para esconderlas, mientras en puntas de pie giraba para ver como los 37 años habían logrado envolverme sin mucho permiso.

Horas de cabeza random le siguieron. ¿ Será que me vio vieja, o me vio muy bien para tener dos niños? ¿Estaré destruida o mejor de lo que esperaba? ¿Me faltan los ruleros o estoy rozando el “te conservás bien”?

Interpretación complicada para una mujer y más que simple para un hombre, al que si le preguntara de nuevo en este instante, respondería exactamente igual, sin rodeos: muy mamá.

Y sí, no debería haber dado tantas vueltas. Sacando las ojeras de lado, y el resto de las marcas visibles en el cuerpo, hay un conjunto de expresiones y señales que se instalan cuando los hijos llegan. Es físico, es emocional, es una sabia reestructuración.

Se nota en el modelo terminado. Los ojos me han cambiado, se me humedecen más seguido de emoción y creo que la mirada se fue transformando de a poco, desde la primera sonrisa luego de una mamadera, el primer “te quiero hazta las nubez”, hasta el resto de una lista de logros y descubrimientos que le siguen casi a diario.

Mi forma de vestir tuvo que mutar a una moda con la que pudiera agacharme mil veces a secar lágrimas, juntar juguetes, limpiar narices, y hacer upa a unos botines embarrados. No me entregué al jogging a pesar de vivir con los pantalones impregnados por algún pegote de caramelos cerca de las rodillas, y los hombros de mis remeras con algún souvenir emotivo.

¿Carteras chicas? Clutches de moda para la foto… imposible. Mis bolsos son una caja de Pandora, casi un objeto animado. Toallitas descartables, autitos, tijera, algún cuento corto por cualquier eventualidad, y todo lo que sea para abastecer necesidades inesperadas. Debería tener una cámara en vivo para registrar la sonrisa cuando saco lo que justo estaban esperando, y de paso inmortalizar frases como: “Dame más milanesas de tu cartera”.

Descubrí en estos años que el cutis me cambió, aparecieron líneas nuevas después de noches en vela por alguna fiebre, el estreno de alguna pesadilla o simplemente, una necesidad imperiosa de mimos nocturnos.

Y si hubiese una escaneo más profundo, verían que mi oído tiene una nueva aplicación: puedo distinguir el llanto de mis hijos en un pelotero con 65 chicos de la misma edad. Parece que el gesto se aprendiera en la sala de partos, ya que la pausa siempre es igual, mano alerta, mirada al aire, silencio, y a correr… ¡¿Qué pasó?! ¡Ahí voy! ¡Tranquila que ahí voy!….y al llegar todo cambia, para ellos… y para mi también.

Es el mismo oído que clasifica gritos, que distingue los exagerados de los que verdaderamente necesitan un trote para llegar a consolarlos. El mismo que reconoce mentiritas piadosas, vergüenzas y hasta pone voz a las entrelíneas que ellos todavía no saben expresar.

Llegaron mis hijos a la vida y sólo Dios sabe dónde habrá quedado mi versión anterior. Un día bisagra y todo cambió, la casa, la cabeza, el corazón, la pareja, la gratitud hacia mis padres, la proyección a futuro, las prioridades. Absolutamente todo. Me perdí en la transición, me subí a un escalón imaginario, me transformé en cuerpo y alma.

Por algo nos llaman leonas, fieras, madrazas, da igual el alias cuando se trata de proteger a hijos propios, de sangre, de la vida, de donde hayan venido. Quizás esa versatilidad femenina sea la que de un día para el otro nos hace poner el traje de mamás y nos resetea para comenzar a pensar con un corazón multiplicado, con sustos, pero sin detenernos.

Con cada frase que escribo me doy cuenta que hay tanto encerrado e implícito en esa palabra, que debería ser una sigla para poder ampliarla, o varias …

MAMA:

Mujer Apta para Morir de Amor

Muestra Amplia de Mujer Amorosa

Maestra Adorable Mundialmente Agasajada

Muchacha Alegre de Memoria Asombrosa

Mujer Afectuosa Mágica y Aventurera

Multitudinaria Asamblea de Mujeres Admirables

Mina Amazing de Mimos Angelicales

Difícil quedarse con una sola, ¿no? Podría seguir el día entero, con mi cabeza femenina concluyendo que sea cual sea el intrincado espejo en el que me miré aquel día, mi amigo me regaló sin saberlo el mejor de los piropos que puedan existir. Me dijo Muy Mamá, sin nada más que aclarar.

Será que es tan difícil de definir. Será que es una palabra Muy Amplia…será que es Mucho Amor junto.

Feliz día MAMAs

Madre Hotelera.

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