Frases Argento

Se acerca el mes de nuestro bicentenario, así que pensamos en buscar el origen de nuestras frases más tipicas!!

Por ejemplo, sabiás que:

“Tirar manteca al techo” proviene de la década del 20, cuando “los niños bien” de Buenos Aires viajaban a París donde la diversión favorita consistía en colocar los pancitos de manteca que habían sobrado de la cena en la punta de algún cubierto, que hacía las veces de catapulta. Desde entonces, “tirar manteca al techo” ha quedado en la conversación corriente como expresión de juerga, de despilfarro un poco loco, de pasarla bien a todo trapo.

El dicho “tener la vaca atada” nació en la época de nuestra mayor prosperidad agrícola, y guarda también relación con una costumbre que ciertas familias practicaban en aquellos tiempos dorados. En su libro Manucho, el poeta y novelista Oscar Hermes Villordo, se refiere así a ella: “El viaje al Viejo Mundo resultaba obligatorio en la vida de las familias tradicionales, que hasta bien entrado el siglo se trasladaban con sus hijos a Francia (en algunos casos también con sus sirvientes y aun con la vaca para la leche de los chicos)”.

“Estar en Pampa y la Vía”: A los burreros que salían del Hipódromo Nacional -situado en otros tiempos donde se alza hoy el estadio de River Plate- se les ofrecía la oportunidad de viajar gratis en un tranvía que desde allí los llevaba muy cerca del cruce de la calle Pampa con las vías del actual Ferrocarril Belgrano. A partir de ese lugar, bastante inhóspito entonces, quienes habían perdido hasta su último centavo quedaban librados a su destino. Había que continuar como se podía. “Quedarse en Pampa y la vía” ha perdido hoy su sentido exclusivamente turfístico. Abarca cualquier empresa que nos deja sin dinero. Inexorablemente. Con el presupuesto a la intemperie.

Además, sabiás que el “Revuelto Gramajo” se llama así en alusión su inventor? El coronel Gramajo, ayudante militar y amigo del general Roca, quien lo describe como un glotón empedernido!

“Hablar por boca de ganso”: Proviene de la época colonial, cuando se daba el nombre de “ganso” a la persona que se desempeñaba como ayo o preceptor. El calificativo zoológico que se endilgaba al maestro nada tiene que ver con las gansadas que podía cometer, se debía a la pluma con que escribía y enseñaba a escribir. Era, como se estilaba en ese entonces, una pluma de ganso. El buen alumno era el que repetía dócilmente lo que su ganso afirmaba. Con el tiempo, el sentido de la frase cambió ligeramente. “Hablar por boca de ganso” equivale a repetir algo de cuya constancia se carece. Quien así habla suele hacerlo con pedantería, respaldándose en el conocimiento de algún otro. No verifica lo que ha oído, ni lo piensa, ni lo critica. Simplemente habla. Y por boca de ganso.

“Irse al Humo”: Expresión muy nuestra que equivale a lanzarse atropelladamente en procura de algo. Existen dos versiones acerca de su origen, ambas relacionadas con la guerra contra el indio. La primera figura en la segunda parte del Martín Fierro y se refiere a las llamadas que se hacían las tribus para combatir en malón: “Su señal es un humito/ que se eleva muy arriba./ De todas partes se vienen / a engrosar la comitiva (…) para formarla han salido/ de los últimos rincones.” La segunda versión la registra Lucio V. Mansilla quien en Una excursión a los indios ranqueles comenta: “El fuego y el humo traicionan al hombre de las pampas, significando que una fogata mal apagada o la pólvora que quemabamn los fusiles bastaban para que lanzas y boleadoras acudiesen a la humareda”. La frase se ha modernizado, pero conserva su sentido original. Ya sea cuando un humito apetitoso nos impulsa a atropellar en busca de una porción de asado o cuando un fallo dudoso hace que el malón de una hinchada se vaya al humo contra el árbitro

“Linchar”: Del nombre del capitán Charles Lynch (1742-1820), quien organizó en Virginia (Estados Unidos) bandas que sin intervención de ningún juez cazaban y ejecutaban a los presuntos delincuentes

“¡VIVA LA PEPA!” Ese grito sirvió de consigna a la revolución que en 1820 exigió en Cádiz el restablecimiento de la Constitución dictada ocho años antes, mientras Fernando VII se hallaba en Francia como prisionero de Napoleón. Al poco tiempo de reasumir el trono, Fernando la abolió con la más severa prohibición de que se la mencionara en público. Los liberales apelaron entonces a una treta. Como la Constitución de 1812 había sido jurada el 19 de mayo, día de San José, cambiaron José por Pepe y bautizaron “Pepa” a la Constitución. Al grito de “iViva la Pepa!” se enfrentaron con las tropas sin darles así razón para que los reprimieran. La frase, que ha perdido ya su sentido político, significa hoy algo muy distinto. Celebra cualquier oportunidad de hacer lo que a uno se le antoje. Vivando a la Pepa nos damos ánimos. E invitamos alegremente al despiporre general

Y vós, sabés el origen de alguna frase argento?

Fuente consultada: http://niusleter.com.ar


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