Día de la mujer y expectativas – por Julieta Galli

Me fui a dormir ayer pensando que hoy sería un día grandilocuente. Un día para homenajear, para pedir justicia. Para enviar ondas de luz a quienes las necesitan. Para que liberen a las que están cautivas. Para que el dolor tenga clemencia en quienes agonizan. Un día para reflexionar. Para agradecer. Y para festejar. Un día para reivindicar lo logrado, para asumir también que en la “lucha” hemos perdido algunas cosas que extrañamos. Un día más para ser mujer.

Apagué la luz, recé, me desconecté, soñé. Y amanecí.

Lo primero que pensé fue: “ Hoy más que nunca mímennos”.

Tomé un taxi bien temprano, el chofer me saludó con un “ Hola”. Yo estaba dispuesta a hacer en su auto un despliegue de simpatía y agradecerle el detalle (omitido por cierto) con una enorme sonrisa y ademanes, pero no. “ OK…la sonrisa me la guardo” – no había lugar en el taxi para una reacción a lo Brigitte Bardot – Justifiqué al Sr. argumentando que “ Tal vez no sepa que hoy es 8 de marzo, ni el día de la mujer” …. Entré a un edificio, el portero fue atento pero….me faltó algo. Diálogo interno “ OK, vos te la perdés”. Llegué al trabajo, miré mi escritorio y no había flores esperándome “ ¿Y las flores?” Los chicos me miraron….Sí había una bandeja con masas secas, Oh my God que buen regalo. Las contamos y acordamos cuántas podía comerse cada una: tres.

En el almuerzo entre chicas, una dijo “Ay, no me banco que entre mujeres nos digamos feliz día” (pero nos lo dijo igual, se lo dijimos, y nos dimos besos), otra dijo “Ayyy a mi me encanta! Yo saludo a todas. Los chicos no nos saludaron, les hicimos acordar nosotras” , la tercera dijo….no dijo nada, y se comió pensativa y en silencio el palito de la pizza.

Uno de los desatentos que también omitió saludarnos por el día, osó pedir una de las masitas, ¡y se la comió sin inmutarse por los gritos de indignación! Desubicado, con las masas secas no se juega. Cuando más tarde fue a comprarse algo a la farmacia volvió con su (nuestro) regalo: sobrecitos de té antifebril….sigo sin entender, yo esperaba chocolates (aunque ya no los pueda comer)

Volviendo a mi primer pensamiento del día me digo que en la vida como el amor (que a veces parece no ser parte de ésta, sino la existencia misma, o una realidad paralela) es mejor bajar las expectativas. Y que en lugar de pedir que otros hagan las cosas que nos gustan o necesitamos las hagamos nosotras – por, para y con nosotras mismas – Está claro que esta postura nos pone como autosuficientes y creo que de eso ya hay bastante y que de verdad nos hace falta otra cosa. Pero a lo que voy es a que nos dejemos mimar sin pensar en el objeto ni el sujeto del mimo: que si las flores, que si la cartera, que si la cena, que si los bombones; que si Juan, que si Pedro, que si Luis.

A veces, y perdón mujeres que lo diga…nada nos viene bien. La que quiere que la saluden, se pone triste porque no la saludan. A la que la saludan y le mandan bombones no le importan nada y no cree en la alegría enlatada de “las fechas especiales”. A la que le gustan mucho las flores, se las compra todas las semanas. La que está desesperada, llama y reclama. Luis es bueno, Pedro es malo…Pedro no nos saluda, nos saluda Luis. Queremos que nos salude Pedro, porque para variar nos gustan los malos. Pobre Luis, ahí está representando el cuidado que anhelamos, pero su bondad es como una nube negra que le llueve encima y no lo podemos ver.

Así las intenciones, posibilidades y elecciones de quien quiera cuidarnos o mimarnos tendrán más chances de caernos y hacernos bien, porque si no estamos comparando mimos deseados Vrs. mimos reales, y siempre pierden los reales porque para mimos imaginarios somos mandadas a hacer.

El taxista me llevó por el camino que más me convenía, y si algún día me resfrío ya tengo en el cajón un té. Ellos tuvieron su forma de “cuidarme”, “respetarme”, “considerarme”, “agasajarme”.

Cuando fue la hora de irme, me colgué la cartera y me comí mi tercera (a decir verdad cuarta) masita y apagué la luz. No voy a contar si tuve el mimo que quería o no. Fue un gran día. A veces lo que nos imaginamos finalmente no es tan genial como lo que nos puede suceder.

Julieta Galli

jgalli@hotelmadero.com

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Una respuesta a Día de la mujer y expectativas – por Julieta Galli

  1. Giselle dijo:

    Juli! Como siempre me siento muy identificada con tus palabras y tu forma de pensar. Me encanta tu forma de escribir y expresar tus ideas.

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