Jet Lag, por Julieta Galli

Se llama jet lag a ese desnivel que hay entre el tiempo real y el del cuerpo; al desentendimiento entre tiempo del mundo y el tiempo que uno lleva adentro.

Se usa para explicar el mareo después de muchas horas viajando en avión entre dos ciudades o países remotos entre sí; cuando las agujas se desencajan del reloj y desordenan los sueños. Cuando vamos de Buenos Aires a Japón o cuando nos rompen el corazón. Cuando la que era la hora del té en el lugar anterior pasa a ser la hora del almuerzo del lugar en el que estamos hoy; cuando en vez de levantarnos tenemos que irnos de nuevo a dormir o cuando damos vuelta la esquina y nos espera el amor. Cuando Cupido se pone bondadoso, o los meridianos caprichosos. Este planeta funciona así: hay varios mundos en uno solo y muchos husos horarios y sentimientos interponiéndose entre sí. Y a veces el alma llega con delay respecto al cuerpo. Jet lag material o sentimental.

Desde que les escribí mi columna de despedida me vi embriagada por esa sensación: tuve que ajustar mi reloj interno al llegar a un lugar nuevo sin que mi corazón se haya ido del todo del anterior. Y sentí que flotaba, en lugar de caminar.

Aterricé prácticamente en otro planeta, y su cultura, su gente y sus costumbres se me mezclaron con las del mundo anterior con la intermitencia psicodélica de un flash. La realidad mutaba a la velocidad de un avión pidiendo pista para despegar, pero yo transcurría lenta como la arena de un reloj sin segundero ni tic tac. Antes de que el vértigo terminase de abarcarme, se escuchó una voz que dijo: “Desabrochen sus cinturones, pueden y tienen que bajar”.

En ese viaje minúsculo encontré al menos dos motivos para escribir un libro, y oportunidades para disfrutar y ser feliz.

Como verán hay cosas que viajan con uno: los recuerdos – de los que hablaré otro día -, los dolores, las alegrías, el sentir. En mi caso viaja conmigo el gusto por escribir.

Esta columna será para mí, mi cabaña frente al mar, mis vacaciones. Si la dibujo, tendría la forma de una ventana amplia a través de la cual el cielo de un celeste intenso y atrevido se expande.

Será como pisar descalza la arena y zambullirme en el mar cada vez que tenga algo para contar. Será el modo a través del cual los venga a visitar, sin periodicidad pautada.

Siendo así, tolero cualquier reloj desordenado. Desembarqué (y vuelvo al blog)

Julieta Galli

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Acerca de Hotel Madero

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3 respuestas a Jet Lag, por Julieta Galli

  1. Mariana dijo:

    Que buen aterrizaje!
    Me gusta leer lo que escribís, besos

  2. Natalia dijo:

    Bienvenida Juli!

  3. Eugenia dijo:

    Juli……..impecable lo tuyo……ya te dije que tenías que escribir un libro….????? de no ser así…pensalo.
    Que suerte que volviste, la verdad, extrañaba tus palabras…..
    Bienvenida nuevamente!!!!
    Euge

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