We are family, por Madre Hotelera

I got all my sisters with me… tema fiestero, me gusta, aunque no tengo sisters reales, sólo tengo un brother al que no imagino con boa de plumas cantando esto. Sí me di cuenta que tengo sisters elegidas. El concepto de amiga/os-familia, ¡y que bueno que está! Esas hermanas adoptivas, que pueden abrir mi heladera, ponerse mi ropa, encargarse de mis hijos y hacer actividades a la par sin mirarnos, sin hablar. Esos amigos con los que nos sentimos tan cómodos que no sabemos bien en qué momento fue, cuándo sellamos esa confianza, tantas cosas tácitas que nos llevaron a convertir ese vínculo en algo tan sólido.

Muchos de ellos entraron a nuestra vida “de grandes”, amistades que cuando estamos en el colegio pensamos en no tener, celosos de nosotros mismos, jurando casi monogamia con nuestros compañeros de primaria. Pero, con el tiempo se amplían los círculos, cambiamos los hábitos, abrimos la cancha. Las salidas no son las mismas, los intereses van cambiando y nosotros también.

Algunos compañeros de ruta deciden seguir nuestro camino. Otros simplemente no comprenden la evolución y se alejan.

Tenemos relaciones elegidas ya de adultos, más seguras, más súbitas si se quiere, el contacto es más rápido y si alguien nos interesa, tenemos la independencia para buscar y convocar, ya no hace falta que nos lleven a jugar a la casa, vamos solitos.

Tengo la gracia de tener valiosos amigos familia. Los fui encontrando en el estudio, en el trabajo, en las pasiones, en la puerta del jardín, en las salidas, en las parejas de amigos. Además me casé con Roberto Carlos, que no llega al millón de amigos, pero podría.

Pensaba en los laborales, esos que vemos más horas a veces que a nuestra propia familia, que por lo que dure la relación ocupan nuestras charlas, intereses, preocupaciones. Arrancamos tímidos, sin saber a quien acercarnos, para terminar en unos meses recitando de memoria desde métodos de depilación de la prima de una compañera, hasta el color de las cortinas que eligió otro para su primer departamento de soltero, lugar que nunca vimos ni visitaremos, pero que todo el grupo intervino en la histórica decoración.

El desayuno en la oficina da para cualquier tema, papelones del pasado, el programa de anoche, la peli que se viene. Por el rato que nos toca ser protagonistas de esa novela, nos involucramos de lleno. Compartimos buenas y malas, pérdidas, desafíos, nuevos roles, cambios de estado civil, nuevas panzas que crecen.

Cuando entré al hotel a trabajar no sabia quienes me esperaban. Me recibieron con cálida sonrisa, fundamental para mi y creo que para cualquiera. Me gustó. Me quedé. Y si bien algunos ya se han ido, vuelven siempre de visita, extrañando esa sensación de club social, donde todos podemos sentarnos a comer con cualquier rango, de cualquier sector, y compartir un almuerzo, charlar y quizás descostillarnos de risa, a pesar de no saber ni el apellido del otro. En definitiva todos somos personas y a todos nos pican los mosquitos, como un sabio contemporáneo dice.

Juan también opina sobre todo lo que se le cruza. Con actitud de compañero laboral, se acercó a la computadora para sorprenderme con un: “Quisiera tener otro hermano más, pero varón eh… Podrías tener uno o dos mami, los que vos quieras

– Si fuera tan fácil… Llevan mucha dedicación los hijos Juan, y mamá no tiene embarazos muy placenteros.

– Pedíselos a la cigüeña entonces  y que te los traiga, así no te sentís mal. Bueno… hacé lo que quieras, cuando yo sea un”‘parre”’ voy a pedir cuatro.

Esta familia laboral vivió mis panzas, mis alegrías, mis primeros miedos de madre, mis ojeras arrancando la mañana imposible de remontar, salvadas siempre por unos cálidos cafés batidos con mucho amor, y si hubiese una manta por ahí, también me arroparían como si el escritorio estuviese en alta montaña, lo sé.

Un buen amigo que ha formado parte de este hotel y ha volado para otros destinos, sigue en mi vida, nos seguimos eligiendo, como si su oficina quedara siempre cerca. A él no le cayó la cigüeña cumplidora amiga de Juan, sino una desobediente y algo rebelde, que le dio la mano y lo llevó por otro camino. Uno más largo, de ansiedad y a veces angustia, pero lleno de expectativas.  Esta cigüeña punk sabe a quien elige, sólo los valientes  se animan a atravesar esa espera. Hasta el día que llega ese llamado, esa entrevista, ese comunicado y la alegría es máxima. Alguien calificado lo convirtió en padre de la noche a la mañana.

Hace una semana recibí su llamado saliendo del juzgado, con su voz entrecortada de la emoción diciéndome: somos padres….lo logramos…somos padres. Ni un hola. Lluvia, llanto y nada más. “Estoy derretido como una manteca en un pancito caliente”, dijo desde su otro gran amor: la cocina.  Súbito como esas amistades de grande, así pasaron de ser una pareja a una familia, a ser tres. Hace tres años tomó la decisión de convertirse en papá adoptivo. Y como un número mágico, su nuevo sol, su hija, también tiene 3 años.

Me convertí de nuevo en tía postiza. Soy una privilegiada que vivió en primera fila esta espera y esta alegría, y lo ayudaré y lo seguiré acompañando como hasta ahora, porque para eso somos los amigos, laborales, de la vida, de cualquier categoría en la que queramos encasillarnos.

Somos un poco parte del otro y seguimos creciendo como personas gracias a estas compañías. Ellos nos cambian la escala de valores con sus ejemplos, con sus vivencias. Nos cambian la vida.

En mis sisters hay de todo. Están las eléctricas, las que contagian alegría de vivir, las Sergio Denis que agradecen todo el tiempo, las fóbicas, las creyentes, las obsesivas, las sabias, las que prefieren no saber, las consejeras, las que siempre necesitan consejo. Tengo una tan íntegra y justa que podría ser presidente, sólo que no se postula, vive ocupada.

Una amiga me ha demostrado que los kilómetros no separan personas, otra que del peor ataque con voluntad se sigue adelante. Otras se hacen cada día más grandes a mis ojos, apostando a la vida nuevamente a pesar de haber perdido lo más amado en el camino. Y tengo tantas cualidades en esta lista, que me guían, me abren los ojos, me acompañan. Todos nos enseñan algo. Como este nuevo y flamante padre que me demuestra una vez más, que los sueños por más locos que sean, con perseverancia pueden alcanzarse.

El que me escribe los libretos me tenía un buen staff preparado, espero que a ustedes también les pase. ¡Y los que todavía faltan por conocer! Brindemos por eso y porque hoy pueda ser un buen 20 de Julio encubierto.

Madre Hotelera

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Acerca de Hotel Madero

Hotel Madero es el lugar elegido por viajeros de negocios y turismo de todo el mundo. Cuenta con 197 amplias habitaciones, 7 salas de runión equipadas con la mas alta tecnología, restaurante, bar, spa y sala de musculatura, y el mejor servicio personalizado.
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