Las nominadas al Oscar del domingo, por Madre Hotelera

Hay películas propias que no se nos borrarán jamás en la vida. Tengo muchas en mente, pero con las que gané algunos Oscars las filmé con la retina, entrando a la iglesia para casarme, en la sala de partos con los nacimientos de mis hijos.

Después de 9 meses de expectativas, malestares, dormir sentada por la acidez, llevar con estilo los pies de Homero Simpson intentando meterlos en un zapato aceptable, ¡el día D finalmente llega! En el interín los quise sacar de la panza, verlos, darles un beso y volverlos a meter a su habitación deluxe, con calefacción central, y un room service mucho más básico que el que servimos acá, pero altamente efectivo. No pude hacerlo, sólo pude espiarlos y calmar ansiedades con ecografías.

Por suerte todo llega, y salen al fin… ¿Fácil? No sé, es surrealista, para todas es diferente. Una amiga mientras pujaba pensaba ¿¡Cómo esto nadie fue a denunciarlo en televisión!? ¡Cómo una cosa semejante puede pasar y tomarse como algo normal! ¡Parto ‘natural’, esto de natural no tiene nada! Por unos días creyó que había un pacto secreto para no contar detalles sobre la verdad de parir, pensó que era marketing puro para que la tasa de natalidad no decayera.

Pero, como el cuerpo es sabio y de ciertos dolores se olvida, ella se olvidó del suyo, y hoy jura que volvería a repetirlo.

Mis hijos nacieron por cesárea, aunque me hubiese gustado vivir la otra experiencia. Quería ser la mujer empapada a los gritos de la mano de mi marido, quería vivir la imagen que había tenido en mente desde chica, a la que todas le vamos cambiando la cara del padre desde el primero que nos gusta a los 13 hasta llegar al que se queda para siempre (cruzo dedos). Y si, Susanita podría haber sido nuestro segundo nombre, en esto no me siento sola.
Cuando Juan salió de mi panza a grito pelado, fue el cachetazo de realidad más grande que me había tocado vivir. Ese llanto ya no era de película, lo tenia que calmar yo, ¡ese era mi hijo! Era MI peli. Ahí venía en manos de una enfermera mi pecetito lleno de mayonesa, para apoyarlo en mi pecho y calmarlo. Había que ejercer. Y ahí si, Abracadabra: “No llores Juani, acá esta mamá”. Pará, pará, pará… ¡COR  TEN! Yo… ¡me dije mamá! -real- por primera vez, le dije su nombre, y ese era mi hijo! ¡Yo! ¡Con un hijo!…todos locos… it’s show time!

Así fue, y ese bebé que salió de mi panza, dejó de llorar. Nunca me sentí más poderosa. Pero de poderes de galera y paloma, con varita en mano. A ver… Me alejo = llora a mares. Me escucha = se tranquiliza.

Los poderes de esa primer media hora de conexión, a los 15 días son irrecuperables, no funcionan más en muchos casos. Quise una varita mágica el día que me vi sentada en el baño, con todo el pelo revuelto, ojeras, y mi hijo a upa llorando en continuado durante 2hs, sorda ya, tratando de llegar al papel higiénico con una mano, y con la otra seguir las palmaditas tranquilizadoras. Esa imagen fue reveladora. No era más yo. Chau independencia. Me transformé en un canguro, y poco me importaba lo supuestamente perdido.

Cuando llegó Cori a mi vida parece ser que ya tenía algo de práctica y el disfrute fue diferente. Morí de amor igual que con Juan, había llegado mi nena y toda su dulzura, ya los miedos no eran los mismos, no lucharía a brazo partido si no podía amamantarla, una mamadera no me hacía menos mamá, pero llevó tiempo entenderlo.

Desde que soy madre, miro distinto a mis papás, los admiro mucho más. Valoro en un sentido diferente todo su sacrificio, sin pensar siquiera en que les haya tocado la etapa de lavar pañales, sino que aprecio más las charlas, las bases que día a día siguen plantando, en fin, el trabajo más difícil, seguir criando a pesar de ser adultos, algo que harán hasta el fin de sus días, desde el ejemplo o desde la palabra.

Hace poco mientras vestía a Juan, lo veía observando mis enormes anteojos nuevos.

Me gustan Ma, son como los de Superman, nada más que no tenés poderes…

¿Ah no?

Y no… Superman puede volar, vos no.

Clark Kent tuvo una mamá Juan, quizás los dos tenían estos anteojos. ¿Vos pensás que Superman te saca los dolores de panza con caricias? No… Vuela, levanta edificios, está para cosas más grandes, no pone Curitas. ¿Pensás que Superman se levantaría todas las noches a dar mamaderas, cambiar pañales, calmar sustos cuando sueñan algo feo? Me parece que no…

Entonces si vos sos superhéroaaa…, ¡yo soy Superman también!

Méritos aceptables a pequeños sacrificios diarios, agotadores, placenteros, de todo tipo. No quito galardones a esta maternidad normal que me ha tocado vivir, sí sumo mil medallas y aplausos a todas aquellas a las que el camino no les tocó sencillo, a quienes acompañan a sus hijos en procesos dolorosos, en largas enfermedades, en la discriminación cuando una parte del mundo mira con otros ojos a ese hijo que requiere más atención que otros por el motivo que sea. A aquellas que no pudieron volver del hospital con su hijo en brazos, a quienes el camino se les truncó por cualquier motivo.

Me saco el sombrero ante esas mamás solas que no tienen un relevo, alguien en quién apoyarse, que llevan una familia adelante con todo el miedo a equivocarse, sin flaquear ante sus hijos para que ellos aprendan a ser fuertes y a salir adelante. Sin alguien que les diga que lo están haciendo bien.

Si algo me dió esto de ser mamá, es a maximizar las sensaciones, a cambiar la escala de valores, a reírme de mi misma, olvidarme aún más del ridículo, disfrazarme, redescubrirme, ponerme a la par de ellos.  Una carcajada con la boca llena de galletitas pasó a ser más valioso que cualquier otra cosa. La ropa que yo más quería pasó muchas veces a ser pañuelo y a llenarse de tierra si fue consuelo de alguna caída, y ya no me importa.

Ahora entiendo y repito con gracia los “cuando seas madre lo vas a entender” y los “viste que te dije”. Parece que vienen con el manual, junto con los “abrigate”, los “por favor comé” y así tantos más.

Hay un idioma y un sentimiento común. Una mamá sufre por su hijo y sufrimos todas.

Tenemos la responsabilidad de ser guías, de enseñar, de apoyar, de avanzar con ellos. Creo que por eso cuando una mamá falta el vacío irremontable se apoya en alguien del entorno, en una amiga que haya compartido sus códigos para verla reflejada, en una suegra, en una tía, una madrina, en una hermana mayor que se pone la familia al hombro.

A todas las mamás de sangre, las adoptivas, las elegidas, las que están por serlo, las que están en la búsqueda, les envío un abrazo virtual para este domingo. Deseo que quienes no puedan abrazar a la suya puedan depositar esas ganas en sus hijos, en su tía canchera, en su amiga que da consejos, en su familia. En su guía.

Va de mi parte un Oscar al mejor protagónico, y un feliz día para todas aquellas que van marcando el camino, desde el inconsciente, desde la palabra, desde el ejemplo, desde los recuerdos. Desde el corazón.

Madre Hotelera

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Acerca de Hotel Madero

Hotel Madero es el lugar elegido por viajeros de negocios y turismo de todo el mundo. Cuenta con 197 amplias habitaciones, 7 salas de runión equipadas con la mas alta tecnología, restaurante, bar, spa y sala de musculatura, y el mejor servicio personalizado.
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4 respuestas a Las nominadas al Oscar del domingo, por Madre Hotelera

  1. Luvila Liwszyc dijo:

    esto se puede responder?

    Date: Tue, 16 Oct 2012 18:37:51 +0000 To: luvila23@hotmail.com

  2. Luvila Liwszyc dijo:

    Escuchame querida….con tus maravillosos escritos me la paso llorando! Yo te hice llorar tanto acaso? Porqu me hacs esto justo a m?. Acaso me lo merezco? Ehhhhhhhhhhhhhhhh????????????????

    Date: Tue, 16 Oct 2012 18:37:51 +0000 To: luvila23@hotmail.com

  3. Mer dijo:

    Que linda mamá… y que lindo es como siempre te digo leerte con tus expresiones, tus gestos, tu mirada increible y todo lo que transmitis a través de tu minuto a minuto, que lindo que seas esa superhoraaaaaaaaaaaaaaaa de Juan, que lindo que seas la mamá de Cori, que lindo es poder vivir tu maternidad en el día a día de tus historias, esas que te alimentan el cuore, como una mamadera o como una papilla, pero llena de hermosos sentimientos que van mutando y siendo mas fuertes minuto a minuto… Sos linda Lu, te quiero y gracias por dejarme conocerte en esos pequeños momentos en el laburo que forman parte de nuestras vidas… hermosa la foto, hermosa Corina… Besos gigantes y un fuerte abrazo Mer

  4. Silvina dijo:

    que lindo LU!!! hermoso relato!!!! a mi me agarro un poco con las fotos de mirar para atrás cuando eran mis bebes…ahora tan grandes! te mando un beso enorme y espero que hayas pasado un día como te mereces!!! beso sil

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