Sabios impermeables, por Madre Hotelera

Sabios imperneables, por Madre Hotelera

Que Internet nos ha entrado hasta por los poros es una realidad absoluta, y como en todo desembarco de información, en la red encontramos material para hacer dulce, pasando de lo mediocre a lo brillante con sólo un click. Ventajas o males modernos, me resisto un poco a la idea de perder el papel y el recurso, la dificultad de la búsqueda, y el reto que antes significaba encontrar e investigar, algo que me encantaba y que ahora me ha llevado a adaptarme siendo sólo una buena googleadora.

Recuerdo la etapa de los diarios íntimos, con sus frases amorosas-reflexivas que solían coleccionarse en esas hojas ¿Para qué? Nunca lo supe. Tuve uno sólo para seguir al rebaño, y no alcancé a completar tres páginas, no sabia qué escribir, no le encontraba el sentido. Frases de besos en sexto grado… de besos a quién si a esa altura tanto mis compañeras como yo solo le habíamos dado un pico a una naranja ombligo, pero, nobleza obliga. Si hoy fuese adolescente, creo que no alcanzaría la guía telefónica de Capital y GBA para pegarle tanto contenido a la símil guía espiritual. Facebook se convirtió en el ejemplar sin candado de ese diario íntimo y mi versión virtual sigue siendo tan escéptica como en aquel entonces.

De todo lo que circula, sólo me detengo en algunas perlitas perdidas. Me encantaría conocer por ejemplo a los creadores de los Keep Calm, que ya no saben que más inventar. Ya vendrá un Keep Calm & Centrifugá el lavado, Keep Calm & Hacete un perno y corona. Hay cientos de estas símil órdenes dando vueltas, y lo último que me generan, es calma+acción, ojalá lo lograran…

Así como rechazo contenidos poco convincentes, busco otros que como un pájaro carpintero han ido penetrando de a poco. En definitiva es una especie de filosofía buscada, moldeada por nuestro humor diario. Sería como un psicólogo de corcho al que le vamos poniendo cartelitos elegidos con el inconsciente, a quien yo elegí vestirlo con algo lindo todos los jueves.

Como sabe que esas frases anónimas no terminan de complacerme, el pajarito persuasivo me acerca una vez por semana con nombre y apellido, una serie de posteos donde aparecen frases de artistas, deportistas y escritores. Personas que han trascendido en el tiempo, de esas que nos hacen dudar si están vivas o no, porque su filosofía sigue en el aire. Esas perlitas me hablan de valores, de amor, de vida, de sueños, de música. Hablan de todo aquello que enriquece al espíritu, por pensarlo o por vivirlo. Da igual, sólo se trata de mirar para adelante o para adentro. Sólo eso… como si fuera poco, ¿no? Como si fuera fácil.

Lo extraño es que lo vivo como un noviazgo. Quiero que llegue el jueves para recibir mi regalo virtual y así quedarme rebotando sobre esa reflexión. Será que hubo semanas que sentí que vivían debajo de mi cama, que las eligieron a propósito para enviarlas en el momento justo, como esos temas que suenan en la radio como complemento perfecto de situaciones transitorias, que con una cámara en mano, podrían convertirse en un clip natural.

En mi primera semana de vacaciones, carreteando todavía hacia el desenchufe absoluto, recibí un filoso “This is your life, and it’s ending one minute at a time”. Parecía una orden, mientras estaba boyando entre la cabeza laboral y la relajada, todavía sin poder soltar del todo y tirarme a la pileta. Había que estar ahí, al 100%, la mitad de conexión con esa realidad, no alcanzaba. Había que vivir, que disfrutar a pleno. Me preguntaba cómo se hacía para limpiar la mente, para estar entera en todas las escenas y no sólo una parte de mi, como a veces la corrida del día provoca, con una cabeza que nunca para, que está en mil lugares, que pocas veces baja y concentra todo en un mismo espacio y momento.

La respuesta me la dio una soga que pasó frente a mis ojos para levantarme de la duda: mis hijos, maestros en el arte de exprimir sus horas activas hasta el último minuto. Para ellos pareciera que no existe un mañana, y cualquier oportunidad hay que vivirla ya. Las esperas son imposibles, pensar en dejar algo para el día siguiente, simplemente les quema las manos.

La veía a Cori corriendo con el viento en la cara por la playa, agitando sus brazos para sentirlo aún más. Sólo eso, corría y se reía, pies en el agua, pies en la arena, se escapaba, era feliz. Sensaciones nuevas, plenas. Imagen más natural de libertad que esa escena, no recuerdo haber tenido. Juan quizás captó lo mismo y siguió sus pasos, desplegando sus brazos como un tenor, sumando más gritos al aire. Parecía que ellos habían leído esa frase, y que el mundo se terminaba al rato con la puesta del sol.

A la semana siguiente, el mandato continuó con el cachetazo número dos: “Live and play today. Tomorrow you could be dead”. Cabe aclarar que para ese jueves imaginaba una red de sicarios persiguiéndome. Tuve que agachar la cabeza ante cualquier Keep Calm que desmintiera mi sensación reloj de arena con rulos de 1.62cm.

Escucho hace tiempo esto de vivir cada día como si fuera el último, y si bien no tengo pensado morirme mañana, no puedo dejar de ver que quienes viajaban en el Sarmiento razonaban igual que yo. Hay una mezcla de optimismo, negación u omnipotencia en esto de creer que las situaciones limites son para el resto del mundo, nunca para uno. Quizás no hay mezcla, sino puro deseo. Las fichas bajarán todas juntas a medida que lleguen esos baldazos inevitables, los que nos cruzan de bando, con el consecuente ¿Por qué a mi…? aunque en realidad, ¿Por qué no a mi? ¿Quién soy para que no me toque? ¿Qué privilegio tengo acaso? Así me lo ha hecho ver una sabia amiga empapada a repetición con hidrolavadora, porque realmente el baldazo le ha quedado chico.

Gran verdad, quizás mirándolo desde esa cabeza, sentiríamos que las obviedades son realmente un privilegio. Tan simple y complejo, como la vida.

Si alguien me dijera que el Game Over es mañana,  mi pendiente de las plumas en el carnaval de Río y mi picnic multitudinario en Escocia serían lo último a cumplir. Sé hasta la comida que elegiría en mi última cena, pero si supiera que realmente es la última, no comería nada, sólo querría amor, amor y más amor, a ver si me mantiene viva un ratito más…

Mis reservas se irían para estar con los que quiero en un abrazo intenso hasta que se baje la cortina. Imposible pensarlo, tarea difícil imaginar esa escena, quizás tan difícil como lograr la lucidez necesaria para cumplir este mandato de parar para disfrutar, para apreciar lo obvio, al elenco estable. Ser pura coherencia parece hoy en día una complicación, aunque con práctica, todo se puede.

Habrá que ejercitar esto de estar con el alma y los sentidos más abiertos. De privilegiar mirar los dibujitos abrazados a nuestros hijos, a que la casa este impecable. De soltar carcajadas sin medir tanto las formas. De hablar todo hasta cuando los silencios se crean reyes de la escena. De amar sin vergüenza. De sacar todo afuera, y volver a rellenar con lo rico del día, que por más malo que sea, siempre viene con algo para rescatar.

Los baldazos no siempre se anuncian, pero pueden bajar a categoría vaso si estamos bien plantados.

Lo curioso es que mientras escribo, mi inconsciente me estuvo cantando al oído… “y si del cielo te caen limones, aprende a hacer limonada…”. Quizás estará esperando que esta coherencia con la vida gane, aunque sé que ante esa lluvia, veremos a varios estresados modernos con casco googleando recetas…

Madre Hotelera

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Acerca de Hotel Madero

Hotel Madero es el lugar elegido por viajeros de negocios y turismo de todo el mundo. Cuenta con 197 amplias habitaciones, 7 salas de runión equipadas con la mas alta tecnología, restaurante, bar, spa y sala de musculatura, y el mejor servicio personalizado.
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Una respuesta a Sabios impermeables, por Madre Hotelera

  1. no puedo dejar de leerlo una y otra vez , cada una de tus palabras , me enseñan y emocionan , quisiera lograr tanto de todo esto y a veces no me sale aunque me da vergüenza decirlo, pero me cuesta a veces mucho y es una realidad y lo sabes , gracias amiga por acariciarme un dia como hoy.sabes que? tengo ganas de darte un abrazo muy fuerte y apretado.sos sabia.y no exagero.beso grande, te quiero con el alma.que Dios te bendiga

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