Edición Limitada, por Madre Hotelera


bibliotecaLuces cálidas, belleza, silencio. Ángeles tallados en palcos y balcones, un telón que invita a quedarse, y un ambiente difícil de igualar. Así se siente la declarada segunda librería más linda del mundo, un tesoro de Buenos Aires que funciona en carácter de oasis a metros de los bocinazos de Santa Fe y Callao, en el ex Teatro Grand Splendid.
La imagen es imponente y disparadora en sí misma, quizás hasta genere que se diluya el motivo por el cual uno eligió entrar.

Contemplando esa inmensidad, fui víctima como tantas otras veces de mi amado –aunque no menos reflexivo-, efecto multiplicador. Mirando los estantes trataba de acertar la cantidad de libros que encontraría sumando niveles, pisos y depósitos. Pensaba en los infinitos cuentos narrados presentes bajo el mismo techo, y las historias detrás de cada ejemplar. La travesía del escritor para hacer llegar sus palabras al mundo, los borradores que quedaron en el cesto de basura, las anécdotas que no fueron. Armé hasta su espacio inspirador, sus lugares comunes, su expresión en las manos tratando de crear nuevas palabras para expresarse plenamente.

Se quedaron mis pies, pero yo me fui de ahí, me perdí en el espacio. Corrí el foco para sumergirme en un mar con cientos de historias, quizás exquisitamente entrelazadas entre sí. Reemplacé ese sinfín de ejemplares colocando personas reales en vez de hojas llenas de palabras. Vi batallas de los antepasados, vi futuro, vi arte, vi de todo.

Pensé entonces que si Dios tuviese una librería sería exactamente así, con un ejemplar exclusivo para cada uno, y nuestra historia narrada como un perfecto cuento de principio a fin. Claro que a la librería celestial debería agregarle varios metros cuadrados para exhibir 7000 millones de biografías, tantas como personas habitan esta tierra, todas con un coautor común al que decidí llamar Héctor Destino.

Artífices de nuestra propia historia, estos libros activos hasta el fin, irán pisando con realidades las páginas escritas por un políglota y creativo Héctor (que esperemos se comporte medianamente bien).

Cuando pensé en mi libro, lo más difícil fue la elección del título. No imagino un sólo rótulo para significar mi vida, excluyendo por supuesto el temita comercial, ya que no necesito que tenga ‘gancho’, esto es pura realidad.

¿Y el diseño? Tapa dura, tapa blanda… ¿Largo y detallado o corto e intenso? Tendría capítulos por décadas, por amores, por desencuentros, por alegrías, por tristezas, por proyectos… Difícil organizarlo. Difícil imaginarme representada en un libro, hagan el ejercicio sino y comprueben que repetirlo mañana, les dará un resultado totalmente distinto. Con cada punto de inflexión, con cada momento bisagra, querrán cambiarle el nombre, el tamaño, absolutamente todo.

La librería celestial puedo imaginarla, armar sectores por continentes, ponerle colores a cada país, jugar un rato largo. Pero ¿podría recorrerla? ¿Quién tiene las agallas para espiar su propio libro, o el de nuestros seres queridos? ¿Quién se anima a leer los últimos párrafos?

Me imagino un jovencito de 22 años subiendo a visitarla, abrir al azar página 2559: “Mi etapa como Presidente de la Nación”. ¡Héctor vení para acá!

“El día que recibí mi tercer Oscar, olvidé el discurso en el baño”, mientras catorce horas de su día las pasa en un estudio de diseño con dos amigos y mucha garra.

“Cuando llegamos con los sextillizos a casa, nuestra vida cambió por completo”, atravesando penosos domingos solitarios frente al televisor con un cuarto de helado en la mano.

“Mi cadena de puestos de flores en Paris”, “Los 3600 chicos que se alimentan en mis comedores solidarios”, “El día que me llamaron para darme el Nóbel de la Paz”.

Habrá fallo dividido, algunos inseguros huirán despavoridos, muertos de miedo, y otros con sabia calma tratarán de organizar la cabeza para llegar enteros a esa página. En definitiva quienes han vivido esas frases, seguramente no se proyectaban con esa realidad una década atrás.

Mientras escribo revivo una tarde de marzo del ’98 en una esquina porteña bajo el diluvio, con la confesión de un amigo sin pareja estable y sin rumbo, diciéndome que él no había nacido para ser mensajero y pasar el día entero arriba de una moto arriesgando su vida por trámites ajenos. ¿Quieren saber qué pasó 500 páginas después? El 2008 lo encontró a más de 10 mil kilómetros de aquella esquina, casado, con dos hijos, dominando otro idioma, recibido de ingeniero, haciendo trabajos para la NASA. ¿Y si era él el que espiaba su ejemplar? Nunca hubiese dado crédito a aquella realidad que Héctor proyectó, y que él supo abrazar con un coraje impensado.

Si me tocara escribir su libro “De la moto a la NASA”, resaltaría decenas de virtudes que él no llega a ver y para mi resultan elogiables. Diferencias entre una autobiografía y una biografía. Vivir o verlo desde afuera. Aprender del otro, mostrarle lo que no ve, lo que no puede llegar a ver empantanado y nosotros visualizamos tan claramente.

Somos 7000 millones de motorcitos con cualidades especiales y una fuerza que probablemente no dimensionemos. Bien adentro está, hay que saber encontrarla y materializarla, no descansar en las predicciones de Héctor – que tampoco tiene la verdad absoluta-.  Tenemos el poder para redactar finales alternativos, como en aquellos libros que leíamos de niños “Elige tu propia aventura”.

Mi aventura mental termina acá. Viajé, morí, resucité, volví a la realidad, vi mucho, jugué un buen rato entre lo palpable y lo lejano (nunca imposible) ¿Acaso esta bella librería real no está llena de historias de vida absolutamente fantásticas y verídicas?

Por lo pronto pueden ir bocetando su ejemplar, quizás en unos años los encuentre en un exhibidor y su historia de vida resulte un oasis en pleno Santa Fe y Callao….¡Héctooooor!

Madre Hotelera

 

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Acerca de Hotel Madero

Hotel Madero es el lugar elegido por viajeros de negocios y turismo de todo el mundo. Cuenta con 197 amplias habitaciones, 7 salas de runión equipadas con la mas alta tecnología, restaurante, bar, spa y sala de musculatura, y el mejor servicio personalizado.
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Una respuesta a Edición Limitada, por Madre Hotelera

  1. virginia dijo:

    HERMOSO!! CUANTA DESCRIPCION!!! SIEMPRE SORPRENDEN!!!FELICITACIONES Y …..YA PREPARANDO LA TAPA DEL LIBRO DE LUMIN!!!! DE LUMINOSA !1 DE LUMILAGROS!! DE LUMINARIAS , DE LUCIANA MINERVA !!!BESOS

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