Un amor. Un despertar., por Madre Hotelera

Un amor. Un despertarHace un tiempo leí por ahí que el mundo no sería el mismo si no existieran las pasiones. El título de la nota era “Necesitamos contagio”. Me quedé en esa primera frase, recorriendo el texto luego sin leerlo, sólo mirando letras mientras me sentaba en mi rinconcito mental a desmenuzar un poco… ¿Pasión por qué cosas podrían ser tan desequilibrantes para que el mundo realmente fuese diferente? En voz alta le respondí a mi monitor frío e inalterable: ¡Todo!

Desde seguir un amor hasta abrazar un proyecto laboral, nada sería igual sin tal móvil de por medio.

Algunos la imaginan como un bicho que pica o como una cápsula que viene dentro nuestro y en algún momento de la vida se activa sin esperarlo. Yo no sé que forma tiene, pero en un bailecito de ojos la dibujé como un corchete, una llave o un paréntesis. Ahí en el medio está ella. Abre en los ojos, en la nariz, en los sentidos. Cierra en el corazón. En su corredor juega, coquetea, desparrama adrenalina como si fuera brillantina imposible de opacar. Se muestra orgullosa, se oculta cuando se da la cabeza contra la pared por arrebatada, pero se recupera siempre, fiel a su esencia, para regresar cuando uno menos lo espera.

Creo que tiene un vestuario extraordinario, invisible (¿?) y exclusivo. Y acá no hay Fashion Police de por medio, no lo nota el mejor diseñador, sino los ojos más sensibles, los que también llevan corchetes en su interior.

Hace unos días tuve la exquisita oportunidad de volver a encontrarla en pleno día de trabajo. Nuestra sommelier, a una semana de dar a luz a su pequeña Amanda, nos acompañó en una capacitación que quizás habrá sido una más para ella, aunque fue una bastante especial para mi.

Los vinos se abrían para ser catados en copas impecables, mientras ella hablaba con una cadencia similar a una canción de cuna, acerca de las personalidades de cada uva y lo especial de cada terruño, haciéndonos viajar un rato sin levantarnos de la silla. Agitada por su enorme panza, hicimos causa común con su ritmo para escucharla: ¡Perdón pero no puedo parar de hablar! Es tan rico el camino del vino, hay tanto para decir, es un mundo infinito… ¡aunque me falte el aire no lo puedo evitar!”

Respiraba profundo y se renovaba, era ella y su pasión, pura, abierta ahí para compartirla y contagiarnos desde su experiencia personal: “Yo soy diseñadora de indumentaria, pero una tarde a los 25 años tuve una charla con un sommelier y me enamoré de este mundo, hasta ese momento no había probado el vino. Me fui metiendo, estudiando y viajando, y ahora acá estoy…. Es así, dicen que uno se enamora de su segunda profesión”.

Se la veía tan plena que podría asumir su afirmación como una verdad absoluta. ¿Será que uno se enamora de la segunda realmente, o que son amores naturales que se despiertan un poco más tarde que en los obligados 18 años, ese momento clave en que debemos comenzar a delinear el resto de nuestros días?

Me inclino más por la segunda, aunque en mi círculo haya médicos que han llevado su estetoscopio de juguete a uno real, con total éxito y seguridad, también conozco excelentes ejemplares “de segunda profesión”. Abogados que se lucen como periodistas gastronómicos, contadores devenidos en ambientadores de eventos, chefs de primera línea con un pasado enfocado a los números o al deporte a nivel profesional.

Lo rico de la apreciación es verlos en acción y comprobar que todo ha servido, que la primer elección no fue una pérdida de tiempo ni un error, sino un enriquecimiento de lo que son en esta etapa, con un combo de seguridad y exposición, imposibles de conseguir en los famosos 18.

Hoy vuelvo a escribir después de más de un mes alejada de mi página en blanco. En ese lapso he vivido de todo, comenzando por un viaje de regalo, curiosamente recibido como reconocimiento laboral producto de mi segunda profesión y mi pasión por ella, a un destino repleto de historias -como todos los destinos-, con gente que se animó a soltar para seguir avanzando, que soñó con un cambio de rumbo a los 40, 50 años y lo consiguió. ¿Vértigo? Todo junto, aunque también muchas caras felices.

El corredor activo que habita entre mis corchetes pasionales, me ha enviado señales durante esta ausencia. Me tomó de la mano para volver a bailar, me abrió los ojos y los sentidos para que historias como estas no pasaran desapercibidas. Me presentó un bastidor en blanco para volver a pintar como en mi niñez, y me trajo de nuevo hasta acá para volver a hablar fuerte, luego de un rato de aire necesario para que este placer que descubrí a los 36, vuelva a emocionarme.

Llega el último párrafo y mientras hago este cierre, un buen señor se asoma a la oficina trayendo la noticia que Amanda llegó al mundo, recibida en un hogar especial inspirado entre corchos, cucharones y mamaderas. La imagino frágil, estrenando sus sentidos, comenzando a delinear sus corchetes sin saberlo, esos que la irán guiando por la vida. ¿Se dedicará en el futuro a su segundo, cuarto, sexto amor?…quién lo sabe. Desde acá sólo deseamos que elija el que la haga feliz, el que naturalmente contagie como lo hace hoy su mamá. Un amor de esos que resultan esenciales para que este mundo siga siendo algo verdaderamente especial.

Madre Hotelera

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Desirëd Spring

Desirëd Spring

Rëd Resto & Lounge propone un menú especial para la llegada de la PRIMAVERA, con platos frescos, coloridos, y productos especialmente seleccionados y combinados.

Del 21 al 30 de septiembre cenas con vinos de Nicasia Vineyards de Bodega Catena Zapata

Rëd Resto & Lounge invita a festejar la Semana de la Primavera con un menú único, elaborado especialmente por Steven Jung. Productos frescos, brotes, frutas y flores son el eje de la carta, que otorgan a cada plato frescura y un colorido especial.

Entradas

 Mini tarteleta con salmón rosado y langostinos

ó

 Mollejas salteadas al limón y romero sobre focaccia de tomates secos

 Cocktail

 Principales

Salmón rosado del pacífico en masa filo y duxell, acompañado con rostí de papas y vegetales

 Nicasia Blanc de Blancs

ó

Lomo de cordero rosé sobre risotto de hongos y vegetales glaseados

 Nicasia Red Blend Cabernet Franc

 Postres

 Esfera deslizada de coco y dulce de leche con salsa de frutillas y espuma de piña colada

 ó

Rombos de chocolate con queneles frescas de limón, frambuesas y duraznos

Alamos Brut Rose 

Valor por persona menú de 3 pasos $335, con maridaje $395

Reservas: 5776-7676  red@hotelmadero.com

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Menú de Caza

Menú de Caza

Llega a rëd resto & lounge el menú CARNES DE CAZA

Un menú que acerca al comensal toda la intensidad de las carnes de caza: liebre, ciervo, ñandú y trucha. Sabores exóticos perfectamente combinados por el chef Ejecutivo del Hotel Madero Steven Jung

 Del lunes 12 de agosto al domingo 15 de septiembre desde las 20 hs.

Desde el comienzo de la humanidad el hombre ha cazado para alimentarse. La pesca, caza y recolección conformaban sus actividades básicas para poder subsistir y reproducirse. En nuestro país, principalmente en el interior se acostumbra cazar y realizar en diferentes cocciones los animales silvestres. En la ciudad resulta más difícil acceder a este tipo de banquetes. Es por eso que Rëd Resto & Lounge ofrece un menú para disfrutar de las exquisitas creaciones del chef ejecutivo Steven Jung, una propuesta que combina los sabores exóticos de las carnes de caza, acompañados a la perfección con Baron B y Terrazas de los Andes Single Vineyard.

 Entradas

 Filet de trucha dorado a la manteca de limón y alcaparras, sobre ensalada de lentejas

ó

Filo de pato confit y su rillete con reducción de oporto y pimienta

Baron B Brut Nature Cuvée Millésimée 2008

  Principales

 Goulash de ciervo con cubierta de hojaldre, acompañado de ñoquis spätzle

Codorniz rellena de espinacas y portobellos en cintura de panceta, sobre ragout de

ó

hongos y mousseline de batatas al caramelo

Terrazas de los Andes Single Vineyard Malbec 2008

Postres

 Mil hojas de castañas sobre espejo de chocolate con chutney de peras y arandanos

ó

Húmedo de chocolate en sopa de frutos rojos y helado de praliné

Terrazas de los Andes Single Vineyard Tardío Petit Mensang 2010

 Menú 3 pasos $415

Reservas: 5776-7676 – red@hotelmadero.com

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“Pequeños gigantes”, por Madre Hotelera

casa-carton-juguete-niños“Ya sé como se hacen las personas. Para mi estamos adentro de la ropa vacía, y ahí vamos creciendo, hasta que crecemos mucho mucho, entonces sale la cabeza por arriba y el resto del cuerpo por las mangas… y por abajo… ¡Y ahí nos ven!”

Les traigo aquí la teoría particular de Juan en una noche de frío, metido en un buzo de su papá con 30 centímetros de manga excedente que no lo incomodaron para que sus brazos volaran y volaran, dándole así mayor énfasis a su pensamiento muy Cortázar,  como sabiamente lo han calificado. Un objeto, un disparador. En este caso una prenda enorme para sus 5 años lo condujo a tal imagen reveladora. Su pequeña cabeza habla fuerte, aunque lo de pequeña lo reservamos sólo para el aspecto. Sé que en ella existe un laboratorio de ideas 7×24, que todavía no se ha chocado con tantas barreras como para empezar a acotarse y remitirse sólo a sueños posibles.

Delicias que nos regala la niñez y una imaginación que nunca duerme, como la de su hermanita, que ya con el dominio de la palabra y unas conjugaciones un tanto alteradas (punió-pusí- pusó), nos ha anunciado con su dulce sonrisa que ella salió de un cuento lleno de mariposas -y a mi no me cabe ninguna duda-.

Tengo chispazos con recuerdos de mi propia cabeza a la edad de ellos, pensando en lo que juré no abandonar cuando creciera. En esa lista que hice alguna tarde de otoño, con mi pollerita escocesa tableada, rodillas negras y lata de galletitas a upa, hubo varias cosas que prometí conservar, además de mi inseparable muñeco Julio, tatuado con fibras de colores hasta las orejas y un espantoso pelo de plástico enredado. Amor puro. Con su ojo ya sin voluntad para parpadear, Julio para mi no tenía estética, era intocable. Jamás pensar en las apariencias a esa altura de la vida, él era incondicional, hasta con un ojo solo.

A mi lista de deseos puros, le seguía el don de nunca dejar de dibujar, con un temor infantil oculto quizás, como si alguien pudiera quitarme tal poder al crecer. Y la tercer “cosa”, me doy cuenta que no podría haberla expresado en aquel momento, no tenía suficiente vocabulario para dejarlo asentado como un pedido concreto al futuro.

Ahora construyo esa foto y me imagino con una mano en la cabeza mirando al cielo, comprendiendo que yo lo que no quería era dejar de imaginar. Mi deseo era que nadie pusiera biombos alrededor porque yo necesitaba observar todo, descubrir, desmenuzar y expresarme, continuar los cuentos después del Colorín Colorado, armarle el lado B a las cosas. ¿Muy Cortázar quizás? Muy de niña simplemente.

Esa visión lateral y aumentada, creo que es el mejor patrimonio de la infancia. Es la misma que lleva a que cualquier juguete costoso y sofisticado pierda la batalla ante una enorme caja de cartón, por su sencilla versatilidad que permite convertirla en nave espacial o en una casa hecha y derecha. Estos pequeños autores de las mil historias diarias, viven en un mundo especial repartido entre fantasías, reafirmaciones amorosas, comprobaciones de prueba y error, y un juego continuo que nunca parece alcanzar. Ellos quieren nutrirse de cuentos, de historias con principio y un fin claro, y si ese final no es tan feliz como para comer perdices, se las ingeniarán para inventar otro que los haga dormir tranquilos.

Este próximo domingo todos los espacios estarán armados especialmente para agasajarlos a ellos, sea con actividades o con alguno de los veinte juguetes que han pedido en estos días previos. Cuando toque el turno de elegir el regalo perfecto, sea el tamaño que tenga nuestro bolsillo, nunca olvidemos volver a las fuentes, y recordar nuestros propios momentos mágicos de la niñez. Quizás hacer algo que nunca hicimos con ellos sea su mejor regalo, o expresarles todo lo lindo que nos provocan y varios apuros a veces nos sacan de la boca.

Repartir ese agasajo en 365 pequeñas cuotas, y decirles que siempre existirá una oreja disponible para escuchar sus inquietudes, que siempre tendrán un refugio que aleje al inexistente Cuco, que seque lágrimas, que felicite sus avances y que apoye sus proyectos. Ese sería mi presente complementario para ellos, mi otra parte de la teoría de cómo se hacen las personas…personitas…personajes.

Y como una buena niña adulta en la que me he convertido, acá va mi regalito para ustedes, princesas, bailarinas, piratas, bomberos, súper héroes…les compartiré mi tercer deseo, el mejor de todos, para que nunca dejen de soñar e imaginar.

Feliz día del niño

Madre Hotelera

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Al pan, pan… Por Madre Hotelera.

cocinaNo estamos locos, sabemos lo que queremos…vive la vida…”¡Ay no me abandona! Empiezo a escribir y sigo tarareando el tema con el que tomé mi café matutino, ese que ya tiene mil ensayos y cada día sale mejor. Lo tomo mientras le sonrío cómplice a mi inconsciente, mi DJ ad honorem que elige las canciones perfectas para las situaciones más justas, y coloca el disco en mi boca para que nunca deje de cantar “lo correcto”.

Muchas veces quise huir de su selección musical cuando se le ocurre cantar verdades que uno pretende alejar, hoy en cambio, lo aplaudí de pie, fue pura coherencia en este único día del año dedicado a nosotros, los gastronómicos, una de las especies más peculiares del mercado laboral.

¿Cómo llegamos a trabajar de esto? Uff…difícil de explicar. Mejor hagan el ejercicio e interroguen a algún protagonista acerca del por qué de su elección. Les aseguro que les responderá con un suspiro y un meneo de ojos seguido de una sonrisa casi infantil. Con cada testimonio escucharán una historia diferente, de herencias, sabores o aromas que enamoraron alguna vez. Relatos de fascinación por una mesa perfecta, más una buena cuota de pasión por el servicio, y un inagotable espíritu de conquista. Seductores por naturaleza, perfeccionistas por definición, los gastronómicos compartimos la necesidad imperiosa de gustar y complacer, de compartir y convencer sobre el increíble sabor de un plato, o de una buena copa de vino.

Notarán un brillo en nuestros ojos ante un chocolate fundido, y podrán vernos hacer el ridículo acariciando un pescado antes de limpiarlo como si fuera un peluche. Más de uno nos ha encontrado alguna vez mirando con ternura unos bollos esperando que leven o dándole palmaditas a alguna carne antes de ponerla más bonita.

Nos portamos como chicos ante la llegada de una vajilla nueva, buscamos todos los puntos cardinales después de fajinar una copa para comprobar que ha quedado realmente perfecta, y generamos planchas implacables en las manos a la hora de acomodar manteles y servilletas. Somos capaces de probar una y otra vez la anatomía de una cuchara, dedicando un buen rato a contar lo bien que sale de la boca.

Nuestros ahorros cambiarán su destino, e irán a parar a la compra de libros, que NECESITAMOS tener, aunque sólo sirvan de inspiración porque difícilmente reproduzcamos alguna receta. Nuestro sueldo se repartirá entre cuchillos, cucharones, elementos de precisión, y salidas a cenar, que ya no serán para nada relajadas, porque no podremos dejar de mirar todos los detalles, criticar, cuestionar, sacar fotos de la carta con el celular y anotarnos reminders para comentar con nuestros compañeros cuando se termine el preciado franco.

Lo más impresionante de esta profesión, es que para cuando ya se ha alcanzado esta instancia algo obsesiva, nos olvidamos del tiempo que pasó desde el día que elegimos entrar a este mundillo tan especial, y la cantidad de horas que le hemos dedicado. El único que tiene la respuesta es el cuerpo.

En ese ínterin nuestra vida social se habrá modificado radicalmente. Caeremos en la cuenta que dedicarnos al servicio de la buena mesa nos ha minimizado nuestras propias o populares fechas especiales, como los cumpleaños, las fiestas de fin de año y las reuniones con amigos.

Un rato de sol se habrá convertido en objeto de deseo, igual que una silla, unas manos perfectas, una cintura sin molestias y una nariz libre de olor a comida por un rato.

Del otro lado de las necesidades, aparecerán también varias satisfacciones. Amigos nuevos que compartirán la misma pasión y horas de acción. Un orgullo muy particular cuando algún comensal nos de una alegría con su veredicto. Un enriquecimiento inesperado del vocabulario, sumando adjetivos calificativos que jamás imaginamos utilizar. “Es un vino de gran complejidad, amplio, de buen impacto en boca, con taninos suaves, y un final largo y persistente” Algo que para cualquier amigo que no se dedique a esto, lo defina simplemente como “un buen tinto”.

Dos miradas diferentes para una misma cosa, y la nuestra siempre será la que desmenuza la realidad. Nosotros a los platos le veremos todos los recovecos, a una mousse la arrastraremos con la cuchara para ver si tiene exacta consistencia en toda la porción, a un pan lo abriremos esperando el ruido y temperatura deseados.

Somos así, el umbral de estándares de servicio se ha elevado tanto, que hasta sin el uniforme puesto, en una reunión casera terminaremos en la cocina sirviendo y levantando platos para que todo salga perfecto, sin atrasos, sin tiempos muertos. Terminaremos siempre ayudando, mejor dicho, ejerciendo.

En estos más de 10 años de profesión, he visto a un maître engancharse un dobladillo a 5’ de empezar el evento, y salir al ruedo con el pantalón arreglado con ganchos de abrochadora, sin que la sonrisa de bienvenida se borrara de su cara.

He visto cortes, quemaduras, accidentes, y aplausos. Cocineros sacando eventos para cientos de personas, con 50 grados en la cocina, gritando, haciendo chistes, cantando en los momentos menos esperados.

He visto “perros”, bromas, pedidos de último momento y mil corridas, sin que se deje de sentir detrás ese gusto por esta elección.

¿Será que estamos locos?…. para nada. Sabemos lo que queremos.

Mis felicitaciones, saludos, y risa cómplice, a todos los que hemos elegido este camino y esta particular forma de vivir, a pura pasión. A puro gusto.

Con copa impecable y trapo en el hombro: ¡Salud!

Madre Hotelera

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Gourmet Nights

titular

Del lunes 22 al domingo 11 de agosto a partir las 20 h. podrán disfrutar en Rëd Resto & Lounge un menú en el que se conjugan los sabores de Steven Jung con un ingrediente especial, los vinos MALAMADO de Familia Zuccardi.

Las Noches MALAMADO invitan a disfrutar de una propuesta de variedades de sabores, aromas y texturas, resumidas en platos especialmente diseñados, en los que  los vinos MALAMADO funcionan como ingrediente y como perfecta compañía.

Entradas

 Pate  de foie a la pimienta verde, uvas frescas a la miel de frambuesa.

 Tarta invertida de cherrys caramelizados y fior di latte

 Cocktail con Malamado Extra Dry

Principales

Salmón rosado glaseado con soja, miel,  sobre arroz basmati al tandori

 Zuccardi Serie A Chardonnay – Viognier

 Confit de canard, magret rose, peras y especies con jugo trufado.

Zuccardi Serie A Syrah

Postres

Pera al Viognier, sobre chocolate a la pimienta, acompañadas de crema helada

 perfumada con lavanda y masa philo

Malamado Viognier

 Bizcocho de almendras con espuma de Malamado y ciruelas pasas rellenas

 Malamado Malbec

Valor: Menú con maridaje $419; Menú sin maridaje $335

Rëd resto & lounge – Juana Manso 1691 – Dique 2. Puerto Madero Este

Teléfono / Reservas: 5776-7676 e-mail: red@hotelmadero.com  

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Amigos. Dos puntos., por Madre Hotelera

Dos puntos 4En estos cinco años y monedas que llevo de maternidad, me gustaría haber tenido un diccionario incorporado en la manga para responder en forma sencilla sobre conceptos simples, que a veces a los grandes nos resultan todo lo contrario. Será que los adultos tenemos exceso de información y nos cuesta depurar explicaciones para los receptores más pequeños de la casa, o que simplemente, nos descolocan con sus preguntas.

Hace unos días mientras limpiaba las ventanas de la cocina, Juan se acercó a preguntarme:
– ¿A dónde fue papá?
– A comer un asado con sus amigos.

Silencio… no de los comunes, sino de esos que se perfilan con remate intenso.
– Un asado… con sus amigos… y mamá… ¿Yo cómo voy a hacer cuando sea grande, para saber qué tiene que tener otro grande para ser mi amigo?
Stop. Paró todo, hasta el parpadeo.

El trapito que tenía en mi mano dejó de moverse frenéticamente. El limpiavidrios hizo causa común conmigo, ambos miramos al cielo, invocando a cualquiera que nos arrojara el manual de la simpleza y lograra desbloquear ese pelotón de palabras desordenadas que sólo me hacían balbucear. Y sí, ¡Me compliqué! Lo logró una vez más.

Madre y guía al fin, organicé las ideas y empecé por tranquilizar su proyección solitaria, contándole que varios amigos de su papá están con él desde jardín de infantes, y a otros los ha ido encontrando a lo largo de su vida. Nadie piensa, “bueno, el martes a la tarde voy a hacerme un amigo nuevo”, los vínculos nacen de otra forma, no se proponen, sino que surgen de encuentros de todo tipo, en el lugar más inesperado.

Aparentemente, la explicación fue convincente. De hecho, lo noté entre aliviado y feliz imaginando que algunos de sus queridos contemporáneos, seguirán a su lado pasando los 37. Su cabecita se fue a descansar con un futuro más palpable, más seguro. Linda sensación para los 5 años ¿no?

El tema es que esta vez, quien se quedó pensando hasta la hora de dormir, fui yo… ¿Y qué tuvieron mis amigos de especial para haberlos elegido?

Todo y nada. Simpleza y complejidad juntas, sólo que en un mix perfecto para combinar conmigo. No los elegí, en todos los casos sentí que fue mutuo.

Una charla, un gesto tibio, un abrazo de ojos cerrados, una palabra justa, tantas cosas hay en esa lista. De cada uno tengo momentos grabados, que seguramente serán diferentes a los que ellos recuerdan cuando piensan en mi.

Para mi son una familia extendida, un privilegio absoluto. Quizás debería contarle mejor a mis hijos lo que completarán su vida cuando sean grandes, la cantidad de hermanos y primos de diferente apellido que tendrán, que ahora ni les conocen las caras y en un futuro serán quizás inseparables.

Irán descubriendo sin diccionario, el significado de alguien incondicional, confidente, íntimo. El concepto se lo formará nada menos que la práctica. Sentirán un orgullo muy personal cuando repasen las fotos de sus cumpleaños y en todas estén las mismas caras compartiendo crecimiento y anécdotas.

Ojalá en ese camino experimenten pocas desilusiones, porque a veces duelen tanto o más que una amorosa.

Me los imagino armando sociedades en su adolescencia, con nombres bien power para distinguirse, encontrar su identidad, e ir de a poco descubriendo el famoso camino de los códigos, los famosos códigos, absolutamente tácitos, sin voz, pero con mucho voto.

Imagino que serán felices cuando vean que su contención vale, ayuda, sana, y que su abrazo reparte el peso de lo que sea, de una alegría o una tristeza. Se sentirán plenos cuando vivan la libertad de mostrar sus lados más oscuros sin que nadie los juzgue, como también cuando estén en la cima y se corran un poquito para compartir ese lugar… porque compartido se siente aún mejor.

Deseo de corazón que encuentren su par, su mitad, sus cuartos, que los repartan como más les guste, sin poner rótulos, sin comparación.

Podría seguir escribiendo esta lista de deseos y descripciones a la que Juan me ha llevado, pensando que cada lector tendrá a su vez la suya con diferentes prioridades, con lo cual la mía los dormirá.

En este momento, sólo este texto en mi celular ilumina el cuarto donde lo escribo, un cuarto y una ocasión muy especial. En esta semana de vacaciones, la editorial se mudó del micro a la habitación de un hospital, en la cual estoy pasando la noche junto a mi amiga a la que admiro de pies a cabeza, por traer su cuarto hijo al mundo, y por varias cosas más. Cuidados, mimos, de todo un poco, un picnic de privilegios y amistad, para mi, simplemente inolvidable.

La noche y las emociones, me han llevado a poner por escrito esta pequeña lista. Quizás decida prescindir del manual mágico, y darle mi propia definición a Juan cuando llegue a casa y él recién se despierte. Creo que sería algo así como: “Amigos. Dos puntos, ¡ahí está! Dos puntos… que van siempre juntos, que a veces les toca estar arriba, otras abajo, pero siempre siguen juntos. Que solos son un punto final, y juntos son el inicio de mil historias. Dos puntos que comparten su esencia, que apuntan para el mismo lado, que se esperan siempre, sabiendo que si sacan ventaja pierden su sentido, y que si van a destiempo no funcionan en su esplendor.” Y cierro comillas entonces, en mi definición de la Real Academia Hogareña.

Este 20 de Julio, espero que se armen de inspiración todos sus manuales caseros, y logren una buena dedicatoria para quienes nos bancan a diario en vivo y en directo ya sea en el barrio, en el club, en la oficina, en el bar, en la peluquería, por mail, teléfono, facebook, twitter, whatsapp, skype… ¡Por donde sea que los volvamos locos!

Brindis, salud y amor, y un enorme gracias por estar ahí siempre, cada cual, con su particular definición, tan única y especial, como un amigo.

Madre Hotelera

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